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Del laboratorio al terreno: cómo reducir el coste del control de calidad de la fortificación

Del laboratorio al terreno: cómo reducir el coste del control de calidad de la fortificación

El enriquecimiento de los alimentos (EA) es una de las intervenciones nutricionales más rentables que existen hoy en día. Al añadir vitaminas y minerales esenciales a alimentos básicos de consumo generalizado, como la harina, el aceite, la sal y el azúcar, el EA previene las carencias de micronutrientes que perjudican la salud y la productividad. Los argumentos económicos son convincentes: las estimaciones indican que cada dólar estadounidense invertido en fortificación genera unos 23 dólares de beneficio económico, gracias a la mejora de la productividad y a la reducción de los costes sanitarios [1].

La fortificación se ha extendido a nivel mundial; actualmente, 142 países exigen la fortificación de al menos un alimento, y la yodación de la sal ha hecho que el número de países con carencia de yodo haya bajado de 113 en 1993 a solo 19 en 2022 [1]. Pero el éxito no depende solo de aprobar leyes de fortificación; depende de pruebas. Sin un control riguroso, los alimentos pueden estar insuficientemente o excesivamente enriquecidos, lo que supone un desperdicio de recursos y podría ser perjudicial para los consumidores.

Las pruebas son fundamentales, pero conllevan costes variables. Los métodos tradicionales de laboratorio siguen siendo el referente, pero son caros y requieren una gran infraestructura. Este artículo analiza los costes, las ventajas y desventajas, y explica por qué es esencial contar con sistemas de pruebas sólidos, respaldados por la industria, los gobiernos y los proveedores de servicios, para que el enriquecimiento de alimentos cumpla lo que promete.

Obstáculos para realizar pruebas de fortificación eficaces

Los riesgos que entrañan unos sistemas de análisis deficientes son reales. Un nivel de enriquecimiento insuficiente hace que la gente siga padeciendo carencias; por el contrario, un nivel excesivo plantea riesgos para la seguridad, merma la confianza de los consumidores y puede poner en peligro programas enteros. Entre los principales obstáculos se encuentran:

  • El elevado coste de los análisis de laboratorio tradicionales,
  • La falta de infraestructura y de capacidad técnica,
  • La aplicación desigual de la normativa, sobre todo en los países de renta baja y media.

Estas barreras afectan de forma desproporcionada a las regiones en las que el enriquecimiento de los alimentos podría tener un mayor impacto. En muchos casos, los programas financiados por donantes se ven obligados a asumir toda la carga del seguimiento, lo que pone en peligro su sostenibilidad a largo plazo [2].

Situación actual

A pesar de los avances a nivel mundial, el seguimiento sigue siendo irregular. De los 142 países con obligaciones legales de fortificación, solo 36 informan de un seguimiento normativo activo, y apenas 18 alcanzan niveles de cumplimiento superiores al 80 % [1]. Esto demuestra que las obligaciones legales por sí solas no bastan; la aplicación y el seguimiento son igual de importantes. Los costes varían mucho. Dependen de:

  • Sustancia de referencia (por ejemplo, comparar aceite con harina),
  • Nutriente que se va a medir (por ejemplo, vitamina A, hierro, yodo, etc.),
  • Geografía (aranceles de importación, logística, capacidad de formación).

Los programas que barajan la posibilidad de optar por técnicas portátiles o por laboratorios convencionales tienen en cuenta no solo la precisión, sino también el coste y la viabilidad de una amplia cobertura [3].

Control de calidad y garantía de calidad en la industria y la supervisión gubernamental

Los ensayos forman parte de un sistema de calidad más amplio en el que participan la industria, el gobierno y los proveedores de soluciones de ensayo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) distingue entre el aseguramiento de la calidad (QA) y el control de calidad (QC) en el ámbito del enriquecimiento [4]:

  • El control de calidad (QC) es preventivo. Incluye controles integrados en el proceso de producción, como adquirir la premezcla a proveedores certificados, comprobar los equipos de alimentación, dosificar la premezcla correctamente y almacenar los ingredientes de forma adecuada. Estos pasos ayudan a garantizar que los alimentos se enriquezcan correctamente desde el principio.
  • El control de calidad (CC) es un proceso de detección. Consiste en tomar muestras de harina, aceite u otros alimentos enriquecidos y analizarlas según los estándares para confirmar que los niveles de nutrientes se encuentran dentro del rango permitido [4].

La OMS establece cuatro niveles de seguimiento para evaluar la contribución del Gobierno en el análisis de los alimentos enriquecidos [4]:

  1. Control interno: control de calidad y aseguramiento de la calidad en las fábricas, a cargo de los fabricantes.
  2. Supervisión externa: auditorías e inspecciones del Gobierno en las instalaciones de producción.
  3. Control de las importaciones: controles en las fronteras para garantizar que los alimentos enriquecidos y las premezclas cumplan con la normativa.
  4. Supervisión comercial: controles de mercado y en tiendas para ver qué es lo que reciben los consumidores.

 

El papel de la industria incluye a las empresas de procesamiento de alimentos, de las que se espera que documenten las compras de premezclas, las relacionen con la producción, mantengan los inventarios, calibren los dosificadores y realicen pruebas internas de los productos terminados. Esto evita fallos costosos y refuerza la uniformidad [4].

Este enfoque por etapas garantiza que los alimentos enriquecidos sigan cumpliendo con la normativa desde su producción hasta que llegan al plato del consumidor.

¿Por qué es importante esto? Un sistema sólido de control de calidad y aseguramiento de la calidad reduce los residuos y ahorra dinero. Detectar los errores a tiempo evita costosas retiradas de productos del mercado o medidas coercitivas. Y lo más importante, genera confianza: los gobiernos pueden garantizar a los ciudadanos que los alimentos enriquecidos son seguros, y los donantes pueden estar seguros de que sus inversiones se aprovechan bien.

Los proveedores de servicios de ensayo complementan estos sistemas ofreciendo auditorías, certificaciones y ensayos realizados por terceros tanto a los organismos reguladores como a la industria, lo que permite subsanar las carencias de la infraestructura nacional [2].

La importancia de los controles de calidad en el enriquecimiento de los alimentos

Un análisis preciso es la clave para cumplir con la normativa. Sin él, los programas de enriquecimiento corren el riesgo de resultar ineficaces. El análisis aporta varias ventajas:

  • Protege la salud pública: garantiza que los niveles de nutrientes se mantengan dentro de unos límites seguros y eficaces.
  • Permite realizar correcciones a tiempo: la supervisión basada en el control de calidad permite a los productores corregir los errores antes de que se pierdan grandes volúmenes.
  • Fortalece la confianza: unas pruebas fiables tranquilizan a los consumidores y a los donantes, evitando que se pierda la confianza.
  • Mejora la eficiencia: un mejor seguimiento permite ajustar los programas en tiempo real, lo que supone un ahorro de costes a largo plazo.

Cuando la supervisión es deficiente, el cumplimiento se queda atrás. A nivel mundial, menos de uno de cada siete programas de fortificación alcanza un nivel de cumplimiento superior al 80 % [1]. Esto demuestra que los análisis son fundamentales para lograr resultados en materia de salud.

Métodos de análisis: los tradicionales frente a iCheck

  • Métodos de laboratorio tradicionales, como La cromatografía líquida de alta resolución (HPLC) para la vitamina A y la espectroscopia de absorción atómica/ICP-OES para el hierro son métodos precisos y versátiles. Permiten analizar varios nutrientes a la vez y son esenciales para los análisis de referencia. Pero son caras, ya que cuestan entre 50 y 100 € por análisis, y requieren laboratorios avanzados, personal cualificado, disolventes y un suministro eléctrico fiable. La puesta en marcha y la calibración pueden llevar meses, lo que limita su uso en contextos descentralizados [5–7].
  • Por el contrario, iCheck ofrece una alternativa eficaz y asequible. Utiliza reactivos de alta calidad y un lector portátil para dar los resultados en cuestión de minutos [6–8]. La formación dura un día y la infraestructura necesaria es mínima.

Comparación directa

Característica Métodos de laboratorio tradicionales (HPLC, AAS/ICP-OES, etc.) Dispositivos portátiles iCheck
Precisión Muy alta; estándar de referencia; capaz de analizar múltiples nutrientes Alta para determinados nutrientes (vitamina A, hierro, caroteno, yodo, zinc)
Tiempo por prueba De unos días a unas semanas (transporte de la muestra, análisis, entrega de resultados) De 10 a 30 minutos (in situ)
Precio por prueba 50–100 € [5–7] 3,5–5 € [6–8]
Coste del equipo Entre 50 000 y 100 000 € o más (instalación del laboratorio, mantenimiento, disolventes, personal cualificado) De 3.000 € (hierro, caroteno) a 8.500 € (vitamina A) [5–8]
Formación necesaria De meses a años (química, control de calidad y aseguramiento de la calidad en laboratorio) 1 día [6–8]
Infraestructura Laboratorio completo (electricidad, reactivos, gestión de residuos, personal cualificado) Mínimo (lector portátil, viales de reactivos, formación básica)
Ideal para Pruebas de referencia, validación reglamentaria, análisis de múltiples nutrientes Seguimiento rutinario, controles descentralizados, control rápido de calidad (QA/QC)

Comparación de costes y variaciones geográficas

Los costes de los análisis en los programas de fortificación varían mucho, dependiendo del método, la infraestructura y la ubicación geográfica. Los métodos tradicionales de laboratorio requieren equipos caros, productos químicos y personal altamente cualificado, mientras que los dispositivos portátiles como el iCheck reducen muchos de estos costes al utilizar hardware más sencillo y reactivos listos para usar [2,3,5–8].

La infraestructura es uno de los principales factores que influyen en los costes. Los laboratorios necesitan un suministro eléctrico estable, cadenas de suministro de productos químicos y sistemas de gestión de residuos, algo difícil y costoso de mantener en entornos con pocos recursos. Los métodos portátiles, en cambio, requieren una infraestructura mínima y una formación breve, lo que hace que sean más fáciles de ampliar. La geografía supone una presión adicional: los aranceles de importación pueden encarecer los equipos hasta un 30 %, y la logística y la disponibilidad de formación local influyen en los presupuestos generales [3].

Cuando se utilizan métodos de análisis portátiles, los programas pueden ampliar el seguimiento sin salir del mismo presupuesto. Por ejemplo, analizar la vitamina A con HPLC cuesta unos 200 000 € al año para 2 000 muestras, en comparación con 18 500 € con iCheck [7,8]. Se han registrado ahorros similares en el caso del hierro (9 € 0,000 de ahorro) y el caroteno (~187 000 de ahorro) [5–7]. En términos más generales, BioAnalyt calcula que se consigue una reducción de costes del 50–70 % cuando iCheck sustituye a los servicios de laboratorio tradicionales en los estudios de cobertura [2,3].

En resumen, los laboratorios siguen siendo imprescindibles para los análisis de referencia y reglamentarios, pero los dispositivos portátiles reducen los costes, acortan los plazos de entrega y permiten un seguimiento más frecuente y en zonas más diversas, sobre todo en lugares con infraestructuras limitadas.

Pruebas para lograr un impacto duradero

Los controles de calidad son fundamentales para que los programas de enriquecimiento tengan éxito. Sin ellos, las leyes y las normas no se cumplen, las deficiencias persisten y se socava la confianza del público.

Los laboratorios tradicionales siguen siendo fundamentales para los análisis de referencia y los análisis nutricionales complejos, pero su coste y las necesidades de infraestructura que conllevan limitan su uso generalizado. Las herramientas portátiles como iCheck no son un sustituto, sino un complemento, ya que permiten un seguimiento rápido, asequible y descentralizado que refuerza los sistemas de garantía y control de calidad.

Al combinar el apoyo normativo, unos marcos sólidos de garantía y control de calidad y tecnologías de análisis rápido, los programas de fortificación pueden mejorar el cumplimiento, reforzar el seguimiento y lograr mejores resultados sanitarios, asegurando así que la fortificación aporte los beneficios previstos.

Referencias

  1. Hystra. Enriquecimiento de alimentos a gran escala: cómo desarrollar el argumento comercial para el sector privado. 2025.
  2. Documento interno. BioAnalyt. Costes de implementación y seguimiento del programa de enriquecimiento de alimentos (PDF). Mayo de 2016.
  3. Documento interno. BioAnalyt. Costes de implementación y seguimiento del programa de enriquecimiento de alimentos (PPTX). Mayo de 2016.
  4. Organización Mundial de la Salud. Seguimiento de la fortificación de la harina para maximizar los beneficios para la salud: un manual para molineros, autoridades reguladoras y responsables de programas. 2021.
  5. Documento interno. BioAnalyt. Caroteno: Ahorro de costes con iCheck (resumen de investigación). Noviembre de 2015.
  6. Documento interno. BioAnalyt. Hierro: Ahorro de costes con iCheck (Resúmenes de control de calidad e investigación). Noviembre de 2015.
  7. Documento interno. BioAnalyt. Vitamina A: Ahorro de costes con iCheck (resumen de control de calidad). Noviembre de 2015.
  8. Documento interno. BioAnalyt. Vitamina A: Ahorro de costes con iCheck (resumen de investigación). Noviembre de 2015.